El término meditación se refiere a un amplio espectro de prácticas que incluyen técnicas diseñadas para promover la relajación, construir energía interna o fuerza de vida y desarrollar compasión, amor, paciencia, generosidad y perdón. Una forma particularmente ambiciosa de meditación tiene como fin conseguir sostener la concentración en un punto sin esfuerzo, enfocado a habilitar en su practicante un estado de bienestar en cualquier actividad de la vida.

La meditación, sobre todo al principio, es un ejercicio de paciencia, de constancia; por esto mismo, es conveniente practicar en grupo y, preferentemente, con alguien que corrija la postura y fije las pautas a seguir. Una vez aprendida la técnica (si es que hay alguna técnica), acostumbrado a la postura y fijada la rutina, se puede intentar la meditación en solitario.

Esto es lo correcto, técnicamente hablando, pero la meditación es algo muy personal y es muy importante que cada uno se sienta cómodo y a gusto consigo mismo a la hora de realizar una sesión de meditación.

¿Es preciso un maestro?

La meditación es “contemplación”. En este sentido no se precisarían grandes o complicados conocimientos que aprender para poder meditar, y la función del Maestro podría llegar a considerarse como la de un mero instructor que nos proporciona una técnica concreta.

Sin embargo, el Maestro de meditación es mucho más que un instructor puesto que él mismo debe dominar esta ciencia y disponer de una agudeza psicológica que sólo la práctica proporciona.

Finalmente, no hay que olvidar que el mejor Maestro lo llevamos en nuestro interior.

¿Cuántos tipos de meditación hay?

De forma muy general, la meditación se puede englobar en dos tipos: con objeto y sin objeto de concentración.

* La meditación con objeto es la más divulgada y consiste en concentrar el pensamiento en un único objeto, excluyendo cualquier pensamiento que distraiga la atención.

* La meditación sin objeto (propia del Yoga en su fase más avanzada) consiste en apartarse de todo objeto, de todo pensamiento, de toda sensación y experimentar el “descentramiento”, y volverse un observador.

¿Por qué meditar?

Además de buscar respuestas lógicas en la ciencia y la filosofía, o de fe en la religión, con la meditación se pretende trascender el estado ordinario de conciencia y traspasar, de algún modo, la realidad ordinaria, despertando a otra visión de las cosas que nos llena, y da sentido a nuestra existencia.

Paradójicamente, la meditación debe practicarse sin un objetivo concreto, sin esperar un logro determinado, ni siquiera el más elevado. Nos sirve para encontrar respuestas, pero también para alejar la mente de preocupaciones.

¿Cuál es el mejor momento para meditar?

Cualquier momento es bueno para meditar aunque los momentos más favorables son el amanecer y el anochecer, pues en estas horas se relaja el ritmo frenético de la vida ordinaria.


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